19:39 | Author: Krayola.
Es increible lo incomodo que puede llegar a ser estar enamorado. Pero tambien es increible lo bien que se siente estar incomodo.

En otro orden de ideas, hoy quise llorar por algo que no sabia que podia sentir, no se como se llama, solo se que se siente como ganas de querer llorar, de cambiar al mundo y no poder, de querer detener el tiempo y verlo pasar, de querer decir y no saber, de querer abrazar y no estar, pero no es tristeza, ni nostalgia, ni enojo, tampoco impotencia.
20:06 | Author: Krayola.
Ni tu, ni yo, entendimos nada de lo que dijimos esa noche. El tiempo no perdona y uno no le tiene consideración. Total que una vez acostumbrado, aquél que normalmente pierde cosas sufre menos por la impermanencia.


Y lo digo aquí, porque no puedo decirlo en ningun otro lado.
20:26 | Author: Krayola.
I.

Me descubrí haciendo cosas de adultos. Buscandole casa a los hamsters porque es mejor que estén en donde si puedan lavarlos y alimentarlos. Pensando que la casa nueva de mis padres será solo temporal para mí, asi que no es muy relevante el tamaño, no estaré ahi por mucho tiempo. Trabajando y ahorrando. Trabajando en una cosa de la que me siento parte. Leyendo el periodico. Sintiendome responsable por no acotar los alcances de mis consejos. Pensando en el futuro. Asustandome por las arrugas. Vistiendome mas formal. Haciendome responsable de mis actos. Leyendo. Asistiendo a todas mis clases. Pensando en los cuarentas, viendome de lejos. Escribiendo la tesis. Ayudandole a mudarse a mis amigos y preguntandole sobre la salud de sus madres. Y muchas cosas más.

Ya no tengo miedo de ser adulto y a ratos creo que ya soy uno y ni me di cuenta cuando pasó.

II

Porque ya no tengo nada que perder. Si lo intento una y otra vez, será lo de menos cuando ya no te sueñe, cuando desee a otra, cuando mi agenda deje de reservarte el momento inmediato en el que llames, cuando ya no me duelan tus comentarios tristes, cuando tus risas ya solo se oigan a lo lejos, cuando los celos ya no me carcoman. Será lo de menos cuando los días se conviertan en meses y los meses en años y los años en tiempos. Hice a un lado el orgullo, el narcisismo y hasta la dignidad. Me desnude el respeto y extravié las ganas.

Total, ya no tengo nada que perder.

III

Póstumo. Esa mujer merecía que le escribiera un cuento en homenaje, pero ¿qué de lo que yo escriba puede homenajear a un ser humano como ella? La conocí una tarde de verano. Ya usaba tintes negros sobre su cabeza completamente blanca, aun se movía con facilidad, veía y oía de larga distancia. A simple vista parecía gruñona, luego notamos que no le gustaban todos los niños, ni toda la gente, pero hacía un gran esfuerzo por comportarse a la altura de sus circunstancias.

Los siguientes veranos fueron increíbles, aprendí historias de la vida cotidiana, sobre talavera pintada a mano, sobre bordado, aprendí a leer de corrido y de todo, encontré gusto por los libros infantiles de la biblioteca, hubo risas, enojos, gritos y abrazos. Aprendí que las palabras no se agarrán y las acciones tampoco. Aprendí a soñar, a esforzarme y a trabajar duro por lo que quería, pero sobre todo por lo que necesitaba. Aprendí sobre amor, sobre maternidad y sobre altruismo. Aprendí sobre justicia pero también sobre injusticia. Aprendí que a la vida había que enfrentarla, bebersela, desgarrarla, usarla hasta que se rompiera. Aprendí que había que ser valiente pero no idiota. Aprendí que a veces hay que aventarse. Aprendí que a veces, también hay que rendirse.

Probablemente fueron los veranos mas provechosos, plenos, divertidos y tranquilos de mi vida. Han pasado muchos años y aun me veo en aquella mesa beige, con la resolana sobre las espaldas de todos. Oigo su risa claramente, sus ojos cristalinos y aclarados. Su voz grave y gruñona. Mis recuerdos nítidos. Un flash y la veo diciendome que no me case hasta que termine la carrera, cuando sus palabras me caían como anillo al dedo y me invitaba unas papas con limón. Fue la ultima vez que la vi. Era ya muy grande, se veía cansada. Tuve miedo.

La voy a extrañar, pero ella me enseñó a soñar.

Tributo a Gloria Campos.
Start.
19:55 | Author: Krayola.
Solo como vaga explicación. Solo como recordatorio. Probablemente como un insigth "importante".

Es por eso que no hablo demasiado de la infancia, de mi infancia. Tengo recuerdos, muchos; pero los claros, los nítidos, los que estan en colores y tienen sonido y movimientos, es aquella desesperación de ver su maleta salir y creer que fue mi culpa, berrear y rogarle. Es aquella navidad donde brindabamos las dos y ella aguantaba las lágrimas en la sala roja aterciopelada frente a una televisión vieja y el viento que azotaba sobre las ventanas. Es aquel estadio donde los diablos rojos perdían y él se aferraba a la reja llorando, que tantos años despues se convertiria en sitio importante por razones muy distintas. Es aquella alfombra roja empapada y un antigüo cubo, las lágrimas y los gritos. Es aquel espejo y el enorme cuchillo de cocina sobre mis muñecas, mi cuello y mi estomago. Es aquella mesa circular, la electricidad cortada y el arroz agrio. Es él tomandola de la mano en el auto, en la mesa y yo viendolos desde lo alto, esa tarde lluviosa, el queso rallado quemado inocentemente y sus disculpas de remordimiento. Sus lágrimas, sus gritos, sus fotografías con dedicatoria. Es esa sensación de angustia que no entendía, por el atardecer, la lluvia y la soledad que a veces, en secreto y a solas todavía siento.

Son esos y muchos mas. Angustia, leiv motiv y los toreros muertos. Por eso aun me muerdo las uñas. Por eso prefiero el silencio.

Y no, mi vida no es un caos, pero si es un espiral.
Ni modo
16:41 | Author: Krayola.
Tuve que olvidar tu sonrisa de satisfacción, tu mirada de ilusión. Las líneas de tus manos en mi cuerpo se volvieron difusas. No volví a esbozar mi sonrisa torcida. Tuve que arrancar mis manos de tu cintura. Tuve que inventarme un mundo sin ti. Un lugar sin tiempo, una vida sin amor.

Tuve que olvidar como mirar tus piernas y dejar de pensar que nuestras manos eran un rompecabezas. Tuve que dejar de hablar de ti. Dejar de abrazar la almohada y volver a dormir en ella. Ignorarte en la Luna y no buscarte al amanecer. Tuve que envolver mis sueños y empeñarlos.

Tuve que desvanecer tus besos de mi lengua. Relajar mis poros excitados por tus pezones. Freir tu rostro en mis recuerdos. Tuve que fingir que nunca fuiste trascendental y vivir, asi, en la incertidumbre. Convertir el logro en fracaso.

Tuve que devolverte al tiempo.

Tuve que arrancarte y destrozarme para amarte sin que duela.
Auch
20:12 | Author: Krayola.
Crack se escuchó cuando uno de mis músculos se rompió. Era lógico, después de todo la membrana que lo separaba del mundo era muy delgada. Después de todo siempre lo estoy llevando al límite sin ningun consentimiento de sus necesidades y cuidados.

Pero no se cómo cuidarlo, no había manual ni instrucciones de uso. Intento improvisar, pero esta teniendo sus costos.

Duele y tampoco se como curarlo...
Je cherche
21:23 | Author: Krayola.
Desde ese día, caminó por las calles y las horas buscando su rostro. Anhelando encontrarlo. Pero más intenso aún era cuando en los resquicios de días soleados, la resolana marcaba sus gestos y él no aparecía.

Ponía atención y calculaba las horas. Nunca fue buena cristalizando rostros. El de él, estaba intacto, a pesar de los días, de las lunas, de todo lo que se empecinaba en arrancarle la imagen. Incluso valía la pena el volver anticipadamente, con todo y la sensación de vacío que eso significaba. Sentía enloquecer de brío y desesperanza.

Perdía la paciencia.

Nunca es tarde, pero algunas veces en la vida, es temprano...